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miércoles, 9 de junio de 2010

Ambrosio 9-6-2010

Amrbosio 9-6-2010
No recuerdo bien como hablaba, tenía una voz entre ronca y chillona, pero hablaba en voz baja. Era bien hablado y respetuoso. Un día me dijo ( la plata que enterró don Jesús mi abuelo le va a tocar al Dr. Asdrúbal, la suerte de su papa le va a tocar a UD.) Todo lo que Ud. crea que es algo malo se le convertía en suerte.
Frente a la casa nuestra, vivía un viejo viudo con unas niñitas pubiles. El me instaba a que jugara con ellas acariciándolas etc… Nunca lo hice por su juventud y porque su padre era amigo de la casa.
Tenía dichos ingeniosos. Uno e los pocos amigos que tenia, que había servido con él en la policía le pregunto ¿Cuanto crees tu que deje el DR. Asdrúbal? y Abrosio le contesto: Ni una puya, las veces que yo he estado por allá todos eran ni pobres, los del cielo porque se la pasaban viéndole el rostro a Dios cuando este se aparecía dándoles discursos, los del infierno eran casi todos conocidos y cuando El pata de cabra no los atormentaba se sentaban a jugar todo tipos de juegos. Otros conversaban en las plazas que era donde hacia menos calor o frio (pues en el infierno hacia a veces un friiio que uno se congelaba muchísimo. Eso si todos los juegos terminaban pleitos con puos y todo. Por cierto que a Israel Bello le cortaron la cabeza, los diablos se la compusieron pero de ahí en adelante quedo con la cabeza torcida de un lado. Eso si las mujeres de ambos hadas eran todas jóvenes y bellas. Lo único que las distinguía era que unas eran déspotas y otras amables. Pero como mujeres eran curiosas y les gustaba mucho porque los hombres del infierno les pegaban ay ellas terminaban regresándose para el lado de arriba. Otras buenas se quedaban por masoquistas. Las infiérnales no aguantaban a las del cielo porque las encontraban gafas. Lo que llaman eternidad es un día tras otro. Yo creo que esos viajes nos hacían hombres y mujeres como quien va a temperar. Los hombres se quedaban con la misma cara que habían muerto. El cielo había un musiú que murió de frio y quedo con los dientes pelados. Estaba en el cielo pero todos lo llamaban cara de chiguire. Yo le pregunte que idioma hablaban y el me dijo que los únicos que el entendía era a los llaneros. Los doctores hablaban Español pero que usaban nombres muy raros tales como recluso, tergiversado, recoveco, cuantioso, amilanado. Como yo he estado de visita abajo y arriba también se habla mucho musiú. Dígame los chino y los musiues. Por cierto que en el infierno había doctores que hablaban de musiú con los musiues. En el cielo hablaban una lengua que llamaban Latín, pero en el infierno solamente los que habían sido curas malucos hablaban en Latín.

viernes, 4 de junio de 2010

Ambrosio. Policía

Poco a poco me fui enterando de su historia provenía del pueblo de Guayabal. Trabajaba de becerrero en un hato cercano junto con el hijo del hombre que vivía con su madre, este otro muchacho se llamaba Julián. Us Doña Teresa, Feresa HIJA AMEKIS Rewewsa.) Sus diálogos ser N con los MIERTOS DE ALEGRIA, don Jesús, Doña Teresa, Feresa, Hija de AMEKIS , María Rewewsadequehabian.
Ambrosio se defendió como pudo y ultimó a Julián. Las autoridades lo exoneraron de culpa, pero el fantasma de Julián comenzó a molestarlo de noche impidiéndole dormir. Creyendo que si se alejaba de Guayabal el espectro lo dejaría en paz se fue a San Fernando donde desapareció el espectro pero lo agarro la recluta. Al cumplir su servicio; pese a los ruegos de su jefe militar para que se quedara de ordenanza, pidió y obtuvo su baja y comenzó a trabajar en la policía a las ordenes del entonces jefe de la policía Santiago Vázquez.. Dormía en la lógica masónica.
En esa época apareció un cadáver de un señor Arriaga, al que le llamaron el crucificado, pues presentaba heridas en las manos y en los pies y una herida de arma blanca en el tórax a la altura aproximada del corazón que tuvo que haber sido la herida fatal.
Su jefe le pidió a sus pocos agentes que investigaran. Ambrosio tenia tratos con la negra Ifigenia Aponte, que lavaba por encargo y cuidaba casas cuyos dueños se hubieran ausentado. Ifigenia tenía fama de curandera y hasta de bruja pues hablaba de los muertos como si los hubiera encontrado en el mercado o en la puerta del palacio fonsequero. La verdad era que Ifigenia era médium y sabía como había ocurrido el crimen. Un tal Israel Bello, brujo y espiritista junto a su primo un tal Piñate, convencieron a Arriaga para que desenterraran un dinero enterrado en casa que fuera de una rama de Los Castro. Pero había que sacrificar a un hombre antes de que el cuidador de la casa indicara el sitio. Lo cierto es que Piñate y Bello ultimaron a Arriaga y algo ocurrió que no los dejo terminar el desenterramiento. Abandonaron el cadáver por la casa Iglesera y continuaron con su vida hechos los pendejos como quien no ha quebrado un plato.
Supongo yo Ifigenia (era espiritista) le conto algo a Ambrosio y el rumor recayó sobre en Israel Bello, Santiago Vázquez quien era el jefe de la policía lo fue a detener. Bello le clavo un cuchillo en el pecho. Desde el suelo Vázquez le disparó tres tiros. El primero le dio en la nuca, el segundo en la columna y el tercero en el talón que se alzo después del primer tiro. De allí salió el corriendo de Santiago Vázquez pues en el purgatorio intermedia entre la luz eterna y la candela; en idem le preguntaron a Bello que había hecho, el confesó haber matado Vázquez pero le dijeron que no podía ser pues este estaba grave pero no muerto. Este doble crimen ocurrió frente a la logia de San Fernando, como era Ambrosio el cuidador de la misma los muertos comenzaron a molestarlo de noche y a contarle a Ambrosio cuentos del mas allá.

martes, 1 de junio de 2010

AMBROSIO Quien era

AMBROSIO. Diciembre 17 de 2009.


189 años de la muerte de Bolívar. El superhombre cuyo nombre opaca al de los demás venezolanos. Los demás no contamos. Si en el futuro un venezolano develara los poderes paranormales de la mente, otro el día de la invisibilidad, otro el de el transporte intergaláctico, otro el de la energía gratuita a través del rayo, ninguno sería capaz de igualar a Bolívar. No fue su culpa. Es nuestra forma de ser ingenua para quien hay dioses y diablos.
El párrafo anterior no guarda relación con Ambrosio, pero se asomo a mi mente y ahí queda.
Papá y tres de mis hermanos varones vivían en San Fernando de Apure en la casa solariega de los abuelos. En 1944 murió papá y mis hermanos decidieron que apenas dormirían en la casa, pero que había que poner un cuidador. Ese fue Ambrosio.
Imaginen un hombre de 1.40 de estatura, tuerto. Con el tope de la cabeza casi plano. Vestido con una camiseta y unos tucos. (Pantalones , hoy de moda, hasta mas debajo de la rodilla) y un invariable machete en mano derecha. Se movía silenciosamente. Uno nunca sabia donde se encontraba. Siempre estaba barriendo la casa y el patio y ocupándose del jardín bosque en que se convirtió el patio interior tras la muerte de Asdrúbal.
Si uno lo necesitaba y lo llamaba, casi nunca contestaba de inmediato. Al cabo de un largo rato aparecía sigilosamente a un lado contestando “Señor”. A mí me pegaba unos sustos tremendos cuando aparecía.
Cuando estaba en el patio agarraba cualquier animalito desde culebras y lagartijas hasta cucarachas. A estas últimas les hablaba de crueldad de la gente que las mataba sin necesidad.
Los diálogos con los animales era dirigidos a los oyentes cuando los había. En mi presencia hablaba del tesoro escondido en la casa, cuya locación variaba de día en día. Yo lo recordaba desde mis 10 años. Murió a principio de los sesenta, así que debo haberlo conocido por unos veinte años.